... Desde la gran sequía -decíamos-, inicio de aquel gran largo viaje, no hemos hecho otra cosa que adaptar nuestra naturaleza, animal en el origen, a la de seres condicionados, pero humanos.
Para unos, tal proceso evolutivo, fue el producto de la emergencia de la vida en un azar irrepetible y, para otros, el resultado de un determinismo biológico o cósmico que acabaría por ocurrir. De manera que quizá no tenga mucho sentido discutir el Principio antrópico (1).
Ese proceso evolutivo emergente -desde lo físico, lo químico y lo biológico, hasta lo tecnológico-, acabará llevándonos del telescopio de Galileo a la computación cuántica y... a las estrellas; pero también a escudriñar las neuronas o el ADN, mucho más de cerca que Cajal, Ochoa o Crick. Y, aun, más lejos de cualquier límite,...