Es un dilema que por actual no deja de ser antiguo. La vieja Iberia fue desde el paleolítico un rompeolas donde se acababan encontrando gentes de las siete cepas -según afirman los antropólogos físicos- de las que descendemos todos los europeos. Las que llegaban por el Mediterráneo, por el Atlántico o por el continente. Quizá ello explique mayor divergencia y, por ende, más enfrentamientos que en otras zonas del continente con poblaciones más homogéneas. Puede que sólo los Balcanes hayan sufrido algo similar. En cualquier caso, desde el final de la edad del Hierro, la Península es teatro de conflictos geopolíticos de una frecuencia inusual en Europa: "Roma v Cartago", " Guerra civil de Sila v César", "1er intento de desembarco de norteafricanos en tiempos de Adriano", "Invasiones Godo-germánicas",...