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30 septiembre, 2015



LOS DEL PRIMERO DERECHA... (1)



... Porque les da la gana, deciden que no pintan la fachada o que no pagan la luz. Tal que si fueran catalanes. Lo cual abre una discusión envenenada: quién puede o quién está legitimado para tomar qué decisiones. Los enfretamientostos bíblicos de Caín o de Esaú, después de todo, no fueron más que mitos con los que la humanidad fue aprendiendo a codificar los conflictos, que siempre lo son, por la decisión de quién tiene más o mejor primogenitura, es decir: "derecho". Eso de codificar los conflictos, pues, quiere decir: establecer reglas y guardar la quijada o el plato de lentejas. Y desde aquellos primeros tiempos del neolítico, en realidad, la pelea, de lo que trata es de qué, cómo, cuándo, cuánto y, sobre todo, quién pone las reglas. Como aquí y ahora entre la Rauxa y el Seny. O sea en Cataluña. En las facultades de Derecho se encargan del asunto, pero como en el corazón mismo de 'la dialéctica', siempre tenemos un pie, al menos, en arenas movedizas. La realidad, la sociedad, siempre van ese pie por delante del legislador. Y así que pasa una generación, lo acordado -lo pactado y rubricado- vuelve a ponerse en cuestión: Caín o Esaú, no han muerto. La querella por el derecho a decidir sigue y seguirá viva.
La de ahora, parece ser, lo es por el tamaño. Opina el sabio Innerarity que las comunidades entre uno y diez millones de paisanos tendrían (buen tamaño para la...) gobernanza, es decir, algo así como una buena administración de proximidad. Y siendo consecuente, Daniel, acaba de presentarse -si quiera testimonialmente- en la lista de la Usúe de Navarra. ¡Mira que tengo admirado al Innerarity! Jo... que un tipo con fama de poder dictar un libro, de un tirón y sin correcciones, acabe de cierre en la lista electoral de los 'berzas'... Me parece para parafrasear al mismísimo Trillo.
Pero ocurre, que para un listo, otro: este Blog abría el año con una tira 'in memoriam' del tío Ulrich, previniéndonos ante "la sociedad del riesgo" y que -a pesar de ser un texto que ya tiene treinta años- considera que los verdaderos desafíos vienen del exceso de pericias tecnológicas, químicas y hasta farmacológicas. Excesos capaces de poner en riesgo nuestra seguridad, tanto individual como colectiva. El peligro está en el viento, que diría, hoy, Dylan. Y las consecuencias colaterales latentes, por ejemplo, en el "DESCONOCIDO" TTIP -Tratado de Libre Comercio, entre Norteamérica y la Unión Europea- pueden hacer que un inofensivo vaso de agua -¡O de vino!- se conviertan en un peligro inadvertido. Ese tratado si es un riesgo para sociedad europea: no controlamos quiénes tienen la pericia; lo que creará una nueva dependencia de esta sociedad: los afectados ya no serán competentes, ni bien informados, en las cuestiones vitales, y necesitaremos una 'mediación': por la que dependeremos del conocimiento ajeno. Esa relación con las 'cosas de la vida' o con el DDT, es la característica de "la sociedad del riesgo".
Así que, en la UNIÓN EUROPEA -el TTIP-, esa es hoy la cuestión del derecho a decidir.
Mañana hablaremos del derecho a decidir de los Fernández o de los Baños, que quieren cambiar de casa, o, no entendemos, si lo que quieren es pintar la escalera del primero derecha ¿O era izquierda?

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