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15 julio, 2017



LA INTELIGENCIA... artificial, o el puente de Descartes.

... Desde la gran sequía -decíamos-, inicio de aquel gran largo viaje, no hemos hecho otra cosa que adaptar nuestra naturaleza, animal en el origen, a la de seres condicionados, pero humanos.
Para unos, tal proceso evolutivo, fue el producto de la emergencia de la vida en un azar irrepetible y, para otros, el resultado de un determinismo biológico o cósmico que acabaría por ocurrir.  De manera que quizá no tenga mucho sentido discutir el Principio antrópico (1).
Ese proceso evolutivo emergente -desde lo físico, lo químico y lo biológico, hasta lo tecnológico-, acabará llevándonos del telescopio de Galileo a la computación cuántica y... a las estrellas; pero también a escudriñar las neuronas o el ADN, mucho más de cerca que Cajal, Ochoa o Crick. Y, aun, más lejos de cualquier límite, a interrogar qué hay antes o después de 13.700 millones de años de espacio-tiempo, o tras la naturaleza de la conciencia y de la identidad humana...
Los tiempos de Dylan, finalmente,  han cambiado, como antes se fue el 'Mundo de ayer' de Zweig y, aun antes, el onírico del Panorama o los 'Pasajes' de Benjamin... 
Una mañana de un 11 de Septiembre cualquiera, descubrimos que el siglo XX se derrumbaba en Nueva York y, dejando atrás la melancolía, nos dábamos de bruces con otro tiempo. El tiempo de las singularidades... definitivamente.
Entre ellas -aparte y distinta, la climática-, la más poderosa e inquietante procede del desafío planteado por la Inteligencia artificial y su escudero la Robótica, que... hijas de la revolución tecnológica, seguirán los esquemas de la ciencia cognitiva, para formular un nuevo paradigma funcionalista -en el que la máquina (hard) y el proceso (soft) juegan los papeles respectivos de cerebro y mente-, y cuya versión más extrema acaba por postular, primero, la igualación de los humanos por la máquina y, después, la superación. Para ello, no se duda en sostener que la máquina acabará por superar el test de Turing (2). Así, lo verdaderamente inquietante es la corriente de pensamiento que afirma una realidad en tres fases:
-1 desarrollo de la computación per se.
-2 implantación de soporte tecnológico en los humanos, tipo cyborg.
-3 nuestra sustitución en los procesos por máquinas muchísimo más rápidas y potentes que... acabarían por colonizar o, incluso, crear nuevos universos.

Según la futurología, esa concepción base de IA (3) iría mucho más allá: en realidad, el universo existe para acabar desarrollando la inteligencia biológica, que a su vez será superada por la tecnológica. Determinados personajes o futurólogos llegan a sostener el convencimiento de que así será. Lo cual, les dejaremos con sus convicciones, mientras dilucidamos hacia dónde se dirige, realmente, nuestra realidad, y cuáles son las virtualidades y los importantes riesgos. No se trata de discutir bonitas distopías (como las de R. Kurzweil, J Gardner o quizá Daniel Dennett: Principio antrópico, biocosmos amigable, gen egoísta, o colonización de las estrellas, etc.); más bien, se trata de alguna de las realidades más inquietantes de nuestro futuro inmediato: las consecuencias sociales, económicas y medioambientales de la robotización y del control de la economía. Proceso que podría agravar/o no, insoportablemente, la 'sociedad del riesgo' en los términos descritos por U. Beck; o facilitar/o no, la economía del hidrógeno y la producción a coste marginal próximo a cero, según Jeremy Rifkin.

Pero, antes -dejando de lado un instante la conquista de nuevos universos, no digamos crearlos ex-novo, y volviendo a la tierra- conviene establecer un marco de similitudes/diferencias entre la máquina y la intelección humana. Diseñar la máquina como copia del cerebro biológico no producirá una mente humana, sería... otra cosa: de la pretensión de características holísticas, no emergerá la autoconciencia y el sentido de la libertad humanos ni, incluso, una copia -lo que los informáticos llaman backup-, por precisa o fiel que fuere; tampoco podría confundirse con un cerebro humano, aunque constituya una suerte de inteligencia extendida. ("La chispa de la vida" -a diferencia del Prometeo de Mary Shelley, más allá del relato romántico- no es teleológica). En una naturaleza regida por el azar/la necesidad, no iremos inexorablemente al determinismo de un mundo gestionado por una 'IA' dominante, que es lo que nos quieren decir.
Esa chispa, pues, aparece en la naturaleza elemental o en los procesos básicos del cuerpo. Momento en que se inicia la separación o diferenciación esencial con la no vida. Lo que implicaría que a la abuela -o máquina cibernética- tendríamos que ponerle ruedas -sistema metabólico que evoluciona-, para que resultara una bicicleta: un dispositivo u ordenador con metabolismo biológico; es decir, con vida real, pero, artificialmente creada.
La diferencia radica en que el cerebro/mente (o biología/proceso) está imbricado en el sistema resto del cuerpo/cerebro, que -en la vida- le retroalimentará permanentemente, con el resultado emergente cuerpo//cerebro/mente, tras casi 4.000 millones de años. Es la conexión de lo material y lo intangible...
De tal modo que, esa vida artificial -o abuela con ruedas-, no sería posible sin metabolismo basal, además del mantenimiento de los equilibrios químicos o del pH, o sin la aportación de proteínas, lípidos y carbohidratos ni sin la limpieza de los metabolitos resultantes o de deshecho, etc... no tendría entidad, pues,  la abuela bicicleta, ni conciencia de sí.
Ese proceso metabólico -y de acción- o corporal, en la vida real produce un flujo de datos que se  expresa: como cambios en los mapas cerebrales, y cartografía toda esa información eferente del cuerpo (al que están conectados por todo tipo de sistemas neurofísico/químicos). Ese movimiento -los cambios físico/químicos-, las emociones, se refleja en los mapas cerebrales; expresando así los estados del cuerpo como sentimientos -en parte- ya conscientes (5) del proceso de equilibrio u homeoestasis de la vida. Esos sentimientos conscientes, esa cartografía de la mente fueron emergiendo a lo largo de la evolución, como un proceso crecientemente complejo -desde las bacterias hasta homo sapiens sapiens-: lo que explicaría por sí mismo la aparición de la inteligencia... sentiente.
Basta con contemplar la capacidad de interacción social inteligente, de lenguaje básico o de autorreconocimiento de los mamíferos marinos, de los elefantes o, sobre todo, de nuestros primos cercanos, los otros primates, y aun dentro de estos: cómo esa inteligencia aumenta con el grado de encefalización (6), hasta nuestro pariente más próximo el chimpancé (o el bonobo), que ¡Oh sorpresa! a su manera, entiende que el mono del espejo es... él mismo.  Es el viaje desde el ARN y las procariotas o bacterias hasta la consciencia de sapiens, que duró 4000 millones de años. Y esa secuencia es la mejor explicación del origen y la naturaleza evolutiva de la inteligencia: ...ninguna conciencia > primera reactividad > sensibilidad > conciencia sensible > cierta autoconciencia... autoconciencia plena.
En definitiva, el autorreconocimiento de "Chita", ante el espejo, o el mono (en el momento crítico de la transición australopitecus > homo...) que golpea, ebrio de sí, en la Odisea 2001 de S. Kubrick, son el principio del fin de ese viaje, desde la aparición de la vida hasta la inteligencia...
Tal final llegaría, quizá, cuando la neurociencia -más allá del límite- desvelase el misterio que constituye la comprensión del proceso, que transforma los patrones neurales -agrupaciones de neuronas que se relacionan, emergentes, en cascada-... en imágenes mentales. Lo cual implicaría salvar el puente de Descartes (7), entre las dos orillas de ese misterio: la materia física y el proceso mental. Casi medio milenio más tarde, Edelman enfrenta ese puente apoyándose en la complejización o Teoría de la complejidad, para formular su darwinismo neuronal; según el cual, en los procesos de bajo nivel -ab initio- se expresaría la más profunda estructura ontológica o física del cerebro: la interacción -espontánea- de las redes neuronales entre sí, con el cuerpo y con el medio entorno, y cuyo resultado final son... los qualia (8): lo más  básico de la vida psíquica, según se manifiesta en la fenomenología. Idea, a partir de la cual Searle refuta la posibilidad de una naturaleza computacional del cerebro/mente: los computadores son funcionalmente sintácticos, y realizan -ignorantes- las operaciones programadas, a diferencia de las redes neuronales que son semánticas (9); se podrán copiar funcionamientos, programas, del cerebro humano, pero las redes de silicio, grafeno u otros materiales, no desarrollan -per se- la magia del sentimiento ni, en determinado modo, la creatividad humana.
Llegados a este punto, cabe someter al principio de contradicción determinadas convicciones -de Kurzweil, Gardner et alia-: sería posible algún día, incluso, hasta la constatación de un Cosmos amigable con la expansión humana; pero -hoy por hoy-, no es posible alcanzar datos en términos de una lucha darwinista por la sobrevivencia entre galaxias; claro que, parecería propio de las características -a la expansión y a la complejidad- observadas en lo que venimos en llamar materia/energía; pero... más allá del Yin y el Yang cósmicos, las teorías multidimensionales de los universos de Penrose, a lo que invitan, es a volver a poner los pies en la tierra; donde R. Kurzweil -en la famosa entrevista (10)- sitúa la Singularidad en el tiempo:
Hacia mediados de la década 2020 IBM desarrollará imitaciones de redes neuronales; el rendimiento acelerado del desarrollo tecnológico permitirá la interfaz entre máquina y biología en el 2030; y, finalmente, la inteligencia no biológica (artificial) será mil millones de veces más poderosa que la humana, como en el 2045. 
Nombra ese proceso: "Singularidad", fantaseando con "rebasar el horizonte de sucesos"... de la capacidades desarrolladas por la mente humana, como ocurre en los agujeros negros. Continúa el ensayo/entrevista sobre esas capacidades billonarias -y más- de las futuras máquinas de pensar, dimensionadas en términos cuantitativos; pero, que no le permiten establecer más que la convicción... de que se tienen que producir las cualidades de absoluta igualdad entre cognición humana y máquinas; de lo que se sigue la capacidad de estas de ser conscientes, o tener identidad y libre albedrío, creatividad e, incluso, sentimientos: los futuros robots, serían personas, pues. Pero es solo eso: una convicción. Las especulaciones de Penrose y otros, sobre aspectos cuánticos del funcionamiento del cerebro no salvan el abismo (entre los dos principios o sustancias de Descartes) y, hoy, nos parecen, más bien, un brindis al sol.

Sea como fuere, la evolución de la Sociedad del riesgo, los Tiempos modernos o los Tiempos líquidos (de Beck, Chaplin o Bauman), el futuro anunciado ya ha comenzado: las nuevas Majors han abandonado el celuloide, están al NW, en la misma costa, en el Silicon Valley, pero en otra realidad... aumentada, y en buena medida, virtual o digital. Paramount, Metro o Warner fueron desplazadas por Microsoft (Google), Appel, Facebook o Tesla; hoy, ni siquiera International Business Machine (la corporación, la más grande de la segunda mitad del siglo XX -metonímicamente, un ordenador era el IBM-) se mantiene;  es poco más que un desarrollador. En ese futuro, importarán de nuevo, las respuestas prometeicas a... qué, cómo y quién:
-1 el qué: la inteligencia artificial de los androides, los ciborg u otras máquinas como Siri o Todai -ferias y presentaciones mediáticas, aparte- no debería exceder la consideración de auxiliar laboral. Todai Robot Project (Universidad de Tokio) investiga -por ejemplo- la diferencia entre la compresión de los exámenes o de una redacción, entre los estudiantes y el robot. La conclusión es que la comprensión de los estudiantes -cada vez más confiados a las máquinas- debe de mejorar; pero, que Siri o Todai hacen como que... aunque, en realidad no entienden lo que leen. La conclusión es fácil: esa inteligencia artificial será una asistente fantástico, pero no debería de superar el papel -ya problemático- de un competidor laboral directo. A los riesgos de vulnerar las tres leyes de la robótica, se sumaría la rotura del equilibrio entre el ahorro costes laborales, favorable a las empresas, y la pérdida de poder de compra de las clases ociosas, así liberadas... además, de otras derivadas sociales.
-2 el cómo: Robot -por encima, o no, del Test de Turing- es muy bueno en memorizar y calcular.  Pero, no tiene sentimiento ni ética innatos, sus decisiones/respuesta basadas en algoritmos -lenguaje matemático- de cálculo de probabilidades, 'sólo' evolucionan hacia la computación cuántica o de la lógica difusa, más allá del dilema verdadero/falso; pero, no es posible vislumbrar siquiera, como puedan alcanzar en términos humanos la categoría ética de bueno/malo. 
En el futuro, se seguirán desarrollando realidades como los Arduinos: placas o hard, y desarrollo de software libre, que pueden actuar como controladores -y conexión a  entornos informáticos- con código abierto, en modo hágalo usted mismo y para toda la comunidad; o la realidad aumentada que, a partir de un pulsador -podrá ser virtual, de voz o una elemental película de grafeno, sobre la piel- desplegará un sistema holográfico, sin más interfaz, desde el que interaccionaremos con la realidad virtual, con todas las nubes...
 -3 el quién: decide el control de la nube de tecnologías e información que se expande -más o menos-según la Ley de rendimientos acelerados.
Lo que en la Economía política decimonónica se solventaba en la lucha de clases, fueran las que fueran las relaciones poder, hoy, se ha vuelto tremendamente más complejo; aunque, algún burócrata digital soñase -en el Internet de las cosas-, que la gestión de control del input/output de recursos sería elemental. Pero, esa no es la cuestión; lo era, decíamos: 'el poder de decidir'... en la medida que la demografía desbocada del siglo XXI, la gestión de recursos medioambientales, la economía colaborativa o la energía e información interaccionan con la tecnología; de manera que, esa interacción acaba por convertirse en el problema básico y fundamental de las sociedades. 
Lo cual, el Capital -al margen del control del sistema político social, en los siglos XIX y XX-, como postula Piketty: era la madre de todos los problemas; pero en el siclo XXI será la apropiación del desarrollo y control de los Big Data y las nuevas tecnologías, la que determinará, absolutamente, el mundo de los humanos: sus hábitos, salud, elecciones políticas, educación, trabajo/negocios y, en cierto modo, hasta la personalidad o quienes somos. Y, ahí, radicará -en el futuro- el verdadero poder: el dinero ya sólo será, cada vez más, dígitos en algún programa...

De manera que ya no sería menester implantarnos los circuitos de ciborg que sueña Kurzweil: el mundo no semejará las distopías de Huxley u Orwell, ni la doctora Susan Calvin -de Asimov- provocará amor/odio en nuestras pesadillas...  Ni será la bonita fantasía de un fordismo sin productores -sustituidos por el robot-... que acabaría, decíamos, por convertirse en la pesadilla de un mundo de miles de millones de inactivos o desocupados, de un lado, y con problemas de sobreexplotación y contaminación medioambiental insoportable, del otro. 
La cuestión será mucho más prosaica e inquietante que las tres leyes de la robótica -para proteger a los humanos-, será ¿QUIÉN CONTROLARÁ A LOS CONTROLADORES?

ESE MUNDO RECOGERÁ ALGO DE LO ANTEDICHO PERO, A LA VEZ, SERÁ DIFERENTE... IMPREDECIBLE... O EN FUTURO IMPERFECTO...




(1) El principio antrópico postula que la lógica del desarrollo del Cosmos está dirigida a la aparición humana.
(2) El Test de Turing mide capacidad de una máquina para producir respuestas inteligentes similares a las humanas.
(3) IA, acrónimo ya habitual de Inteligencia artificial.
(4) Antonio Damasio, premio Príncipe de Asturias en Investigación Científica y Técnica, ha descrito con toda claridad el proceso -emergente- desde la química básica de las emociones hasta el proceso de la inteligencia autoconsciente.
Jacques Monod, Premio Nobel en Fisiología o Medicina, y pionero de la Biología molecular, define La vida a partir de tres principios básicos: morfogénesis autónoma (desarrollo per se de formas propias), invarianza (reproducción -sin cambios- de la misma forma) y teleonomía (Proyecto de estructura que cumple con sus perfomances o capacidad de llevar implícito un proyecto que se desarrolle). Principios básicos incompatibles, simultáneamente, con el desarrollo de las máquinas cibernéticas.
(5) La fenomenología de Husserl -un siglo antes de las neurociencias- proponía una suerte de metarrepresentación de la mente, en otra parte de la misma mente o... la autoconsciencia, desde la que una parte de la mente espía -es consciente- lo que está procesando otra parte de la mente (las emociones, los sentimientos o las imágenes).
(6) Relación entre el peso del cerebro y del resto del cuerpo, como indicador básico del nivel de inteligencia. Y en cuyo desarrollo parece expresarse la llamada "conciencia primaria", desde la conexión filogenética, al menos, entre primates y mamíferos superiores.
(7) Descartes, hace casi medio milenio, inaugura el baile dualista/o no, postulando la existencia de dos substancias -que hoy se entenderían- como: mente -inmaterial, subjetiva y en primera persona- y cerebro -cuerpo, materia extensa objetiva, medible y en tercera persona e independiente del observador- que, hoy todavía, son el escenario donde la filosofía y, después, las neurociencias siguen discutiendo las bases de la conciencia, cuya naturaleza constituye, posiblemente, el mayor enigma al que se enfrenta la ciencia: ¿Qué es la inteligencia autoconsciente, o sencillamente la consciencia de sí?
Esas bases de la conciencia tienen hoy cuatro respuestas (Javier Barría Muñoz: "Fenomenología de la conciencia". Rev. GPU 2010;6;3: 338-350):
-1 No existe esa conciencia -per se- es sólo una propiedad de la realidad física -comportamiento electroquímico de las neuronas-, o lo que hace el cerebro. Es la postura materialista más frecuente en la Neurobiología. (Crick, Searle, Bueno).
-2 Se admite su existencia como resultado emergente -y distinta de los epifenómenos  de la conciencia- de la creciente complejidad del cerebro. (Edelman, Denton).
-3 Es un proceso diferente, fuera de la realidad material, o de la biología, del cerebro. (Dueñas).
-4 Es el resultado fenomenológico de la experiencia humana. (Chalmers).
Probablemente la conciencia tenga bastante que ver con algo de cada una de esas respuestas pero, sea lo que fuere, no dejará de ir acompañada de su fantasma o su sombra vigilante: "la conciencia de ser o estar conscientes". Quizá ello justifique la cooperación interdisciplinar para abordar el problema.
Entretanto, Chalmers formula la explicación de la conciencia desde dos ópticas: La explicación fácil del problema -pero muy compleja-, que describe la correlación entre la actividad neural y los estados mentales. Y la explicación difícil de imaginar: cómo la actividad neural, física, puede producir fenómenos subjetivos o intangibles. De tal manera que, no es posible eludir la cuestión: los estados mentales y la actividad cerebral o neural ¿Son la misma cosa o... cúal es el que produce al otro? Damasio, busca las respuestas -fundándose más en imágenes que en sistemas sensitivos-, basando los constructos teóricos en evidencias empíricas (Técnicas de neuroimagen, etc.) que, a través de imágenes, conectan la conciencia ampliada con el protagonismo de la sensación, las emociones y los sentimientos, perfilando con claridad la concepción de la mente humana que propone hoy la Neurología. Según Barría Muñoz, quizá el único punto débil está en la insuficiente explicación de la complejización evolutiva de la mente. Se entiende que... hasta llegar a los qualia y la abstracción.
(8) La dificultad se hace extrema, límite, al tratar de penetrar la naturaleza de la experiencia mental o el carácter subjetivo de la conciencia y... entonces, aparecen los fantasmas: los qualia, o las experiencias conscientes, tal que "la rojez de lo rojo", "la sonoridad del sonido". Momento, en el que ya no vale la lógica en tercera persona ni los datos externos, se trata ya de los que pueden ser referidos o vivenciados -únicamente- en primera persona. Los qualia, pues, como -elementos vividos con autoconsciencia- sensaciones o pensamiento, tienen una ontología subjetiva, no se pueden someter a una reducción en tercera persona.     
Varela también trató de salvar esas dos orillas: lo mental y lo neuronal estarían conectados de modo que enactúan, pero ese es otro capítulo, hoy por hoy, inconcluso.
(9) Curiosamente, ambos planos de significación son paralelos a los de Sintagma/Sistema o Metonimia/Metáfora, descritos por R. Barthes en "La aventura semiológica", o R. Jakobson en "Dos aspectos del lenguaje... ". Lo cual, expresaría el plano sintáctico (estructuras determinadas) o con oficios definidos -fijos- de los términos, o modo de expresión de la lengua; y, el plano del sistema (creativo, al azar), en otro modo, más o menos, libre. Dicho de otra forma, esos dos planos resumirían: las reglas/la riqueza, del lenguaje.
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(10) R. Kurzweil: "Singularity Q&A". (Essays: -en inglés, formato de entrevista-). La entrevista desarrolla todo tipo de ideas técnicas futuribles, o la información masiva que su relación actual con el Big data de Google le permite, así como el apoyo, incluso, de Howard Gardner, (Harvard): Análisis de las capacidades cognitivas y Teoría de las inteligencias múltiples (Lingüística, matemática, emocional, etc.)...  pero sin vislumbrar, siquiera, cómo implementar -en la máquina- las capacidades humanas: libertad de decidir, autoconciencia, etc... ni, lo más preocupante, cómo relacionar sus códigos de conducta o autoresponsabilidad con/entre los humanos.







18 mayo, 2017



ASÍ, AHÍ, COMIENZA LO MALO...


Los hooligans de 'Perdrito el del cuento' o de 'Cary Grant' -no lo tengo tan claro- se permiten, sin empacho, maniobras tan indecentes como la cita que sigue:
"La UCO acorrala el discurso de Susana Díaz
La UCO y jueces como Eloy Velasco están aguando la campaña a Díaz: cada nuevo escándalo hace que buena parte de la España progresista se pregunte por qué los socialistas que ella representa situaron a Rajoy en la Moncloa"
Y no es una perla rara: es una muestra de unas maneras desvergonzadas que estamos soportando hace demasiadas semanas. No cejan, no. Al contrario: es como si se acabase el mundo si no gana el guapo del cuento. Ello les lleva a la pérdida ya, de... (mejor ni lo digo, aunque digan que se me entiende todo).Los insultos, las insidias y la manipulación son inauditos. Y ¿Para qué? Si lo lograsen ¿Qué partido quedaría sin la casi totalidad de dirigentes actuales e históricos? ¿Que campañas, desempeñarían, con qué apoyos? ¿Con quiénes o qué participantes? Con la put,,. base, con los de abajo ¿Verdad? No pueden no saber que la copia siempre palidece -pierde- ante el original: Podemos. A más: si el partido sobreviviese a tal convulsión, sería a costa de la irrelevancia. ¿Acaso lo ignora, ese genio de la política... tan guapo él? Y, que el actual partido, que tanto a contribuido a dividir, se volvería prácticamente inhabitable.
Dos elecciones generales con los "peores" resultados históricos del PSOE: Ahí comienza lo malo, las mentiras. Después, dos elecciones regionales, más el desastre provocado en Madrid. Y la traca del final: Perdió la silla en un Comité federal, con un intento de votación tramposa, con una propuesta -¿O eran urnas?- vergonzante de Congreso federal express, en vísperas electorales y sin tiempo... democrático ¡Ay, la Isegoría!
No. No hemos defendido, ni siquiera propuesto, la candidatura de la Sultana de Triana. Eso para los militantes. Lo que hemos argumentado -y a la contra- es la imposibilidad de la vuelta del Galán.
Además de militantes, muy soliviantados, hay otros que tratan de razonar, también simpatizantes y... el mayor peligro: VOTANTES, que son quienes, al fin y al cabo, pueden sostener, o no, a la socialdemocracia: es decir, la posibilidad de un gobierno de centro-izquierda en España. Sí, he dicho de centro-izquierda ¿No creerán que lo sea de extrema-izquierda, pero dentro de la Unión europea? Porque yo, que ya soy pensionista, no estoy por la labor de que me bajen la pensión cuatro veces o... más. No es un ensueño de viejo... ya ha ocurrido. Sí: En Grecia.
Lo malo, comienza como un fatalismo inexorable de novela de Javier Marías: todavía no es perceptible cómo será, pero inexorablemente ocurrirá, si...
Lo malo será si la ola de insensatez que recorre parte del mundo socialista llega a la playa, porque entonces... se desestabilizará el sistema que tan trabajosamente erigió la Transición... Volveremos a salir del núcleo duro de Europa, la sarna populista buscará su oportunidad y, entonces, el pleno empleo se alejará y, también, la tímida normalización del mileurismo y... las hipotecas, y los inversores internacionales, y... seguirán pasando ovejitas, pero negras, como en una pesadilla. Bueno, ya son quinientos años, ya estamos algo entrenados...
Por eso me parece tan indecente esa alusión a Susana -que insisto, ni es, ni deja de ser mi candidata- y tremendamente irresponsables, ora los comentarios, ora el silencio, de 'algunos amigos y familiares' que ayer jalearon tan indecente insidia y, me temo, que hoy no van a contestar con razones...

06 mayo, 2017



UNA DE CANDIDATOS...



La mayoría no votamos en las primarias del Partido Socialista. Pero eso no quiere decir que no nos incumba. Es notorio que se trata de un cargo, que el día de mañana, tiene una muy alta probabilidad de influir en nuestro andar cotidiano: la escuela, el médico o la pensión y... hasta el empleo. De modo que, aunque no estemos llamados a participar directamente, sí nos incumbe.
De ahí, que no resultase sencillo quedarse en el margen, en particular, cuando una de las candidaturas se daba, sin reserva, a una manera de actuar que resulta aborrecible: el populismo, la propaganda abusiva, una forma insidiosa de atacar, de vale todo...
Claro, que en campaña nadie está libre de pecado, pero ha parecido bastante evidente, que mientras, un bando, no se mostraba especialmente agresivo -quizá se pensaba ya ganador y trataba de eludir el barro-, el otro, echaba mano, con descaro, del vale todo. Y, ahí, empieza lo malo: un candidato antes repetidamente perdedor que, siguiendo la moda de los tiempos, trata de salvar sus muebles personales, por encima de cualquier otra consideración. Se diría que, en el fondo, todos hacen lo mismo, pero la replica es fácil: él ha perdido las formas, ha jugado a callarse, cuando no a alimentar, veladamente, la descalificación mayoritaria de la dirigencia histórica de su partido, jugando a los de abajo contra los de arriba. Lo que constituye un pecado mortal político: la copia siempre pierde contra el original, o sea: contra Podemos. Ese reflejo antisistema y otros, como despreciar o descalificar a poderosos enemigos mediáticos lo pagaría, el día de mañana, muy caro, su partido. Es el riesgo que tiene jugar a aprendiz de brujo: quemarse algo más que las cejas. El problema, aquí, que lo que se quemaría es un poco patrimonio de todos. Muchos entendemos que nuestro país debe de permanecer en una rancia o añeja estabilidad europea -será cosa de viejos- y, que sería locura darse a demagogias griegas, o al aventurerismo populista. En suma: mucho más modelo danés, SÍ. El sarampión de los 'descontentos' ya remitirá, y habremos de ocuparnos de otras, más preocupantes, fiebres norteafricanas. Antes que tarde.
Vamos con la segunda -con volantes de rojo-, evidentemente en femenino. Este 'pobrecito escribidor' ha tratado mantenerse al margen citado: no sólo por no tener partido, sino porque realmente las tácticas, las expresiones, las insidias, las descalificaciones llegaban a un nivel de virulencia increíble, entre gentes, ayer, del mismo partido (Vieja tradición cainita patria); y en un grado que difícilmente podrían pasar por espontáneas. Y, en todo caso, tampoco podría alegarse ignorancia (¿Cui prodest? Conviene que los legos lo entiendan ¿A quién beneficia?). Desde la perplejidad, la pregunta era fácil ¿Era una equivocada apreciación mía o un espejismo de las redes sociales? La desproporción, creo, es muy elocuente: un bando arrebatado, rabioso, que no acepta sus derrotas, que no para en barras y que no ve el futuro; y otro bando, más bien, como resignado. Es, como si... quienes no se resignan a perder, desesperados, renunciaran a toda prudencia, sabedores de que el otro bando no lo hará: han perdido -votaciones y elecciones- reiteradamente, mientras los otros ganaban; de manera que sin nada que perder... a la desesperada. Todo vale.
Le nombraré, por una vez, -después de meses-: Sánchez. Si consiguiese -veremos- sobrevivir con un resultado peor que pírrico, habría sido a costa de toda la basura vertida contra la gran mayoría de dirigentes presentes e históricos de su partido, de enfrentarse a quienes han sostenido durante décadas a ese partido, de enredar con ambigüedades populistas, nacionalistas y constitucionales demasiado caras y... LO PEOR DE TODO: el coste de su sobrevivencia política personal, del vértigo que sintió el día que piso moqueta, de su banalidad... sera IMPAGABLE. Habrá conseguido reducir al partido socialista a la irrelevancia, Y no sera por falta de avisos -de cómo les va de sus pares europeos-.
La otra candidata con posibilidades, también ha resultado afectada en la refriega: quien daba la imagen de ser capaz de sumar, y de repetir suerte saltando al ruedo nacional, se encuentra que tiene gastar la pólvora y el crédito en campo propio, cuando el partido está muy asediado por ambas alas. Sin duda, su imagen ha resultado seriamente afectada, el crédito de sus victorias políticas ya no parece tan extrapolable al norte de Despeñaperros, Ahora se le pregunta por su programa, por sus ideas, es cuestionada por buena parte de las bases y se la somete al asedio de los militantes contra los dirigentes. De manera suicida -para el propio partido- se insiste en identificarla con la casta, con el aparato dirigente contra los militantes. Ello así, con el silencio plenamente anuente del... otro.
Los términos, pues, en que se plantea la fractura, son insalvables y resultarán inasumibles para el partido. Tal extrema irresponsabilidad descalifica cualquier futuro político.
Quien, tras reiteradas derrotas políticas, no sabe irse y expone a tales riesgos a los suyos... merece un calificativo que nos callamos y... una suerte, que sus propios verán; pero que fatalmente afectaría a muchísimos españoles más y, entre ellos, a los electores socialistas, de los que se olvida ,interesadamente, cuando se le llena boca chica con sus militantes.

Sólo le deseamos la suerte que merecen los trileros, los telepredicadores y otros aventureros...

Y más no diré.






24 abril, 2017



LA INTELIGENCIA... Evolutiva.

(Cuando una gran sequía estuvo a punto de exterminarnos... )

.. Este Blog, desde sus inicios, ha tratado de andar el recorrido de la Historia de las ideas, al menos de las básicas. Desde que comenzaran a emerger entre un puñado de primates refugiados al sur de Äfrica, hace casi 200.000 años: Hoy sabemos que las oscilaciones gravitacionales del sol en los vaivenes de nuestra galaxia, cada 20.000 años -más o menos-, alteran la inclinación del eje de nuestro planeta y el régimen de lluvias en África; provocando, literalmente, enormes desiertos. De ese modo, hace unas diez oscilaciones o vaivenes, un grupo de nuestros antepasados directos -sólo unos centenares, según la huella genética de ese cuello de botella-, pues... quedó aislado, precisamente, cuando nos estábamos convirtiendo en homo sapiens, o viceversa. (Intentamos la primera salida de Africa, en la gran sequía de hace unos ciento veinte mil años, con poco éxito; para lograrlo hace unos sesenta mil años, al segundo intento: alcanzando todos los continentes, hasta navegar la última glaciación por o sobre el hielo de Bering, y entrar en América hace unos quince mil años).
Durante ese largo período (1), sapiens vivió en estado de naturaleza: podía sacar filo de una piedra, de manera no muy diferente a como una nutria la usa para beneficiarse unas almejas. Comenzó usando su cerebro-mente de manera muy elemental: procesaba una especie de pensamiento mítico; pero ese cerebro albergaba cerca de un billón de células -casi cien mil millones de neuronas- y una cantidad fabulosa de sinapsis (2). Semejante capacidad, constituyó la más formidable herramienta o realidad evolutiva en la historia de nuestro planet; con la que sapiens, enfrentado al desafío de sobrevivir -de adaptarse- a tal alternancia de períodos cálidos y glaciaciones, respondió con lo que hoy llamamos tecnología: de la piedra, la madera o las pieles hasta... la física cuántica o el mapa tridimensional del universo en la pantalla de un ordenador o de un teléfono.
El cambio comenzó a acelerar exponencialmente: hace algo más de diez mil años, tras la última glaciación, dejamos de ser sólo naturaleza y desarrollamos la Cultura... la Condición humana. Finalmente, hace tres milenios, esa Cultura, como en el relato del Mito de la caverna, comenzó a alejarse de las sombras, tras la luz o la Ilustración.(3).
De manera que, hace aproximadamente dos milenios y medio, en China y en Grecia, la humanidad comienza a salir de esa caverna, a romper con aquel pensamiento mítico y... entonces, Lao-Tsé formula las primeras preguntas, y la  respuesta fue el Tao (Tao Te King), un camino o cambio vital permanente, que -aun crípticamente- expresaba una especie de dialéctica de la naturaleza: el yin y el yan, a través de cuya interacción se trataría de alcanzar el equilibrio, y de imaginar -como sus contemporáneos griegos- las primeras hipótesis cosmológicas (4) sobre el origen del Universo. Su compatriota y más o menos coetáneo, Confucio, sin embargo, representa el contrapunto con la estabilidad, la codificación de las normas y la filosofía moral, desde las más antiguas tradiciones chinas.
Pero, mientras esa primera tradición china continuó moviéndose sobre los mismos supuestos, casi en el mismo siglo, desde la caverna de Platón, emerge la más exitosa aventura intelectual de la humanidad: Aristóteles inicia el método, la lógica o el saber que ha de ser demostrable, repetible y "mathema" o enseñable. Aunque... puede que el pensamiento mítico quizá nunca nos haya abandonado del todo -en realidad, siempre será paradigmático para el arte y la expresión humanos-. El mismo Aristóteles, al final de su vida: "Cuanto más solitario y abandonado a mí mismo me he ido volviendo... más amigo del mito". Y, seguramente, nos acompañará hasta nuestro propio final... es o está en nuestro sentido poético, es el contrapeso de la dura realidad.
Durante dos mil años, Occidente -entre el mito y la ciencia- siguió los vaivenes de su historia, hasta el despegue final de la Ilustración -Aufklärung, o Enligthen o Ilustration: siempre la luz, la claridad del espíritu-. Tan claro, como lo vio Galileo, los sentidos o hasta la propia razón podrían engañarnos; de modo que Descartes, Spinoza, Newton o Voltaire pusieron en marcha otra revolución del conocimiento, como paradigma y método de la moderna ciencia: Ya no es suficiente la mostración o el silogismo de la primera lógica de Aristóteles; lo cual que Kant postula su teoría del conocimiento: el "yo pienso" es lo que hace que algo sea objeto, es decir, que por ese acto mío cobra realidad (transcendental). Por tal acción, la evidencia aristotélica, deja paso a los principios (fundamento u origen) de inteligibilidad, a la estructura formal -la lógica- del entendimiento. Así, conocer es subsumir un objeto dado en un concepto del entendimiento (5). Hasta la primera mitad del siglo XX, esa fue la matriz más o menos ideal del conocimiento... y, desde esa visión de la realidad del mundo y de la mente, se desgajó, como disciplina independiente la psicología. Entonces, Husserl busca transcender la concepción del 'espíritu objetivo', o del mundo de las ideas, elaborando una fenomenología más cerca del mundo natural; pero, sobre todo, que exprese la esencia misma de la realidad y de la conciencia. Se trata de acercarse al fenómeno, como "simplemente lo que es manifiesto en tanto en cuanto es manifiesto"; de modo que, toda conciencia es conciencia de algo: el fenómeno. Cuando el yo se enfrenta a la realidad, a la totalidad del mundo, la reduce a la condición de fenómeno, tratando de reducir ese mundo a puro fenómeno que aparece en mi conciencia (6): se ha reducido lo fáctico a lo eidético, como una representación del mundo (lo fáctico)  en mi conciencia (lo eidético). Y, finalmente, la gran pregunta: si la actividad mental piensa, siente, tiene emociones, recuerda... ¿QUÉ ES LA CONCIENCIA? Pues... un mero darse cuenta de algo. Lo que significa, quizá, la explicación de cómo se llega a ese darse cuenta; pero no en qué consiste tal darse cuenta. Es la intencionalidad -noesis-, según la cual, la conciencia es algo que sólo lo es de otro algo -noema-. No es una correlación subjetiva de esa conciencia, es una vivencia intrínseca y a priori, respecto a su objeto. La conciencia funda desde sí misma la manifestación de su objeto. (El responsable de todo el embrollo: un tal Kant, alemán, claro).
La fenomenología, de esa manera, establece la intención o acto de conocer (noesis) lo que se conoce o contenido (noema), pero queda enfrentada al problema, probablemente, irresoluble -quizá metafísico- de la autoconciencia: el 'algo otro' -manifestado-, vuelve a ser la 'conciencia misma'.
Así pues, Sapiens sapiens, a estas alturas de la evolución de la inteligencia, se encuentra -en plena singularidad- ante una imagen nueva en el espejo: el análisis de la autoconciencia, algo así como un argumento circula, pues sabe que sabe.
La respuesta se producirá con un cambio del paradigma científico desde mediados del siglo XX, por la acumulación y retroalimentación de una serie de disciplinas científicas o herramientas, como el exágono del conocimiento o interacción de Filosofía, Psicología, Inteligencia Artificial, Neurociencia, Antropología y Lingüística que, juntas, suman mucho más conocimiento que las seis: es un salto exponencial, otra visión de la realidad...
La Filosofía -los saberes-, busca trascender en una nueva formulación de la Teoría del conocimiento, enlazando con las variantes de la Psicología cognitiva. y con la Neurociencia; que, a su vez, lo hace con la Inteligencia artificial; lo cual aparecen la Sociobiología..., la Lingüística de Saussure o la Semiología de Barthes, que proponen la doble estructura -sintagma/paradigma- del lenguaje; pero Levi-Strauss postula que ese modelo estructural se expresa, igualmente, en la organización de los grupos sociales o en los lenguajes del arte; Chomsky va más allá, aún (7), y afirma que las estructuras sintácticas del lenguaje tendrían una base codificada en el genoma: del mismo modo que éste activa, al nacer o poco después, las emociones y sentimientos.
Entretanto, acontece esa verdadera revolución del conocimiento, Xavier Zubiri (8) -al modo de su maestro, Ortega y Gasset- trata de fijar las circunstancias concretas, y no otras, en que se dan el inteligir, la realidad y los sentidos. Esa intelección nos instala en la realidad, como en una inmersión o enraizamiento. Zubiri es consciente de la dificultad de las palabras para expresar esa realidad, algo diferente, en ocasiones; tiene claro que para el idealismo el conocimiento no gira en torno al objeto, sino en torno al sujeto conocedor que "informa" con sus categorías al objeto; pero hoy las preguntas serían: ¿Se me impone lo real o yo lo impongo con mis categorías subjetivas? Es decir, para que algo sea patente en el hombre: ¿Éste, tiene que actuar o... espera recibir las sensaciones de las cosas? ¿Cuál es la diferencia entre datos buscados o datos aprehendidos?

Llegados a este punto, aunque Zubiri es consciente de la necesidad de ir a la raíz de manera directa, sin representaciones de teorías, sin intermediarios. Entonces...
"Los tiempos están cambiando" -cantaba Bob Dylan-. Y Lyotard saltaba de la metafísica  a la metarealidad: era el tiempo de la postmodernidad, de la voladura de... referentes. 
Con la autoconciencia, decíamos,  Sapiens sapiens se enfrentaba a la singularidad.  Lo cual, para inteligir el estado de nuestro asunto, será preciso formular un nuevo paradigma:
"LA INTELIGENCIA... artificial". 

Mañana, será otro día.



(1) Un segundo, si la vida del universo la midiésemos como un día de larga; o tres, de la vida de la tierra.
(2) Conexiones entre las neuronas, comparables a petas o exabytes o flops: lo que quiere decir magnitudes entre billón y trillón. (El profesor de Genética, David Bueno, estima que unos 200 billones con B. Un milímetro cúbico alberga más de cien mil neuronas, con unas diez mil conexiones cada una, y según el profesor Seung de Princeton, el intento de replicación electrónica de un cerebro
 o "conectoma", si se consigue, nos llevará todo el siglo. Lástima, perdérnoslo).
(3) La Dialéctica de la Ilustración: Adorno, Horkheimer y otros (Escuela de Frankfurt).
(4) En su cosmología, como en la de de la de Spinoza: la cosa en sí sería la esencia infinita de la naturaleza, o Tao primordial.
(5)  El entendimiento admite que los objetos son cosas reales, en sí (noúmeno). Y los conocemos en tanto que se manifiestan (fenómeno): de no ser así, se habría de admitir que hay un manifestarse sin algo que se manifiesta.
(6) Hay muchas realidades rojas en el mundo: grandes, lejanas, próximas, menos intensas, soñadas o imaginarias; la reducción eidética, consiste sólo en la idea de lo que todas tienen en común: lo rojo.
(7) Un joven Noam Chomsky, a finales de los cincuenta, enunció La Gramática generativa como una realidad con base genética que, a partir de los siete meses activaba al lenguaje en los niños: ma-ma-ma, ta-ta... que recogían en el ambiente. Incluso acertó, equivocándose, en la relación de esos fonemas ambiente con su desarrollo universal o en cualquier idioma. Cosas de los genios.
(8) La Inteligencia sentiente.

20 marzo, 2017



IRENISMO... ENTRE FE Y CIENCIA

DIÁLOGOS EN LA RED...
(A María Luz le llama la atención la noticia sobre la prueba de la inmortalidad del alma)

José Antonio Suárez Marqués:
María Luz, a veces los científicos cuentan cosas de manera no muy diferente de los religiosos (... De todos los pelajes). Respecto a lo que se da por demostrado, o a lo que quieren creer los autores de esa noticia, para no confundir al personal, habría que precisar lo siguiente: Suponiendo que en la muerte física del individuo se modifique el estado cuántico de la información soportada el los microtúbulos, el cambio -tras la muerte- que Sir Roger Penrose postula, disiparía la información contenida en la conciencia por ese universo cuántico. De la formulación de la noticia podría interpretarse que si no desaparece tal información, pues... no desaparecería la conciencia; el problema radica en lo que venimos en llamar la autoconsciencia, y que no es exactamente lo mismo. Algunos mamíferos supriores tienen algún tipo de conciencia, pero la neurociencia afirmaría que, para nada, eso sea autoconsciencia (del sí mismo). Exactamente eso que nos distingue del resto del reino animal. Es un misterio que tipo de conciencia tienen un delfín o un perro; quizá un chimpancé o un orangután, se reconozcan ante un espejo, pero carecen de soporte neural para ser autoconscientes de ser ellos mismos... Eso que entendemos como identidad. La emergencia de tal autoconsciencia es... otro problema: filosófico o metafísico -depende para quién- que se nos escapa , aún, entre las once delgadas capas de universos paralelos que postula Sir Roger o 'la realidad' de sus colegas Kurzweil, Dawkins o Gardner (Si te interesan estos temas). ASÍ QUE UNA COSA ES INFORMACIÓN, OTRA CONCIENCIA Y OTRA, TODAVÍA MÁS SUTIL: AUTOCONSCIENCIA... Cuánticas/o no cuánticas.



J.a. Perez:
Me lo expliquen. El espíritu es algo incorpóreo, puede que esa fuerza que nos mueve pase al universo, pero, salvo con los ojos de la fé, nadie la ha visto, y ni siquiera pudo medirla.

José Antonio Suárez Marqués:
J.a. la incorporeidad del espíritu no es tal: Gustavo Bueno -entre otros monistas- nos enseñó que materia y espíritu son dos manifestaciones de la misma cosa (Como cerebro y mente). De lo que se sigue, según la Física cuántica, que un electrón, cualquier otra partícula o energía, no es una pelotita -maciza de materia-, sino una cantidad ('cuanta') de movimiento con carga, frecuencia, intensidad y puede que masa, en un campo... y que interactúa con más o menos fuerza: TOMANDO, TRANSPORTANDO Y CEDIENDO energía-movimiento de, y, a los (otros) cuerpos. De manera que el soporte de la información-conciencia, al que se refiere la noticia, no desaparece del universo, sólo cambia su estado... cuántico. Dificilmente podría mantener la autoconsciencia de la identidad...

J.a. Perez:
Me cuesta entenderlo. Somos parte de la energia que mueve el unverso, una micronesima parte, pero fuerza. Lo llamais alma, espiritu, lo que querais, no estoy en condiciones de discutirlo. En fotografias, he visto salir el alma del cuerpo, he hablado con personas que habian muerto y volvieron a la vida. Nadie se sintio fuerza, solo un espiritu que vagaba en un maremagnum de energia. Dios, el universo, el eter, no se. Yo solo lo entiendo con los ojos de la fe. No digo, que no sea diferente, pero creo que esa transmutacion escapas a nuestra inteligencia, por muchos "palabros" que utilizeis y mucchas formulas cuanticas que trateis de aplicar. No se si fue Atenagoras quien dijo, que una parte de la existencia del ser humano escapaba a cualquier ley, incluso al azar, ¿puede ser esta?

José Antonio Suárez Marqués:
J.a. "Entender" quiere decir: estar dentro, captar el significado fuente u origen. Pero si sólo estás dispuesto a ver con los ojos de la fe -tu opción, que hay que respetar- entonces, es posible que determinadas realidades, que necesitan de los ojos de la ciencia, pues... no las veas, no puedas verlas. El irenismo entre ciencia y religión no resulta fácil, no siempre es posible: no es necesario estar en condiciones de discutir -se llame alma o espíritu- la existencia de "algo", más allá de la materia inerte o mineral. Los monistas (principio único de lo existente) entienden perfectamente niveles -atómico, molecular o químico, físico, biológico, social y hasta de inteligencia artificial- de organización de la realidad, distintos y de complejidad progresivamente creciente, hasta la emergencia de la inteligencia autoconsciente. De manera que materia, energía, fuerza o espíritu son manifestaciones de ese mismo principio: "deus sive natura", que diría Espinoza. Los tuyos dirían dios está en todo. La diferencian entre el materialismo filosófico y el teísmo, irenismos aparte, resulta, de ese modo, insalvable: el primero explica un universo autoemergente -un reloj sin relojero-; y, el segundo, que no es posible, sin el relojero, explicar la existencia del reloj. Quienes tenéis fe, "entendéis" desde la creencia, desde esa emoción básica, que no puede ser de otra manera. Esa es una base necesaria de la relación con la realidad, Sin embargo, los herejes, nos explicamos otra versión de un universo autoemergente, entre el azar y la necesidad; una casualidad relativamente determinada (condicionada): el destino sería como una ruleta, pero algo trucada. Atenágoras, es ya muy antiguo, Hoy las leyes del universo -que son deterministas- juegan a los dados con el azar, según Einstein. Se tiene fe o no. La ciencia es otra cosa...