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24 septiembre, 2014



UN DÍA CUALQUIERA/2

...citábamos la "Conferencia" de Isaiah Berlin, el cual está considerado en el más alto nivel entre los intelectuales europeos del  siglo XX. A lo que habría que añadir -para hacer honor al personaje- que ejerció de modo absoluto la responsabilidad democrática y la congruencia cívica.
La libertad, fue su pasión y el leitmotiv de -prácticamente- toda su obra. Así, fue un liberal en el sentido más auténtico y más genuino. Allí, donde se empieza a ser socialdemócrata  o socialista. Según se llame. Pero liberal.
Es, por sí mismo, una referencia ineludible para "coger" brújula en el siglo XXI; incluso para los que bogamos -según se mire- más a babor, algo más a la izquierda...

El relieve del personaje -de moda o no- no cesa de aumentar. 
Después de más de dos siglos -y tres o cuatro revoluciones modernas: la de la independencia norteamericana, la burguesa-popular francesa, la comunista soviética y derivadas, y quizá la primera, un siglo antes en Inglaterra- lo que la realidad nos deja ver es una serie de sonados fracasos, que, eso sí, curiosamente hicieron avanzar al mundo. Vistos en perspectiva, cada fracaso...nos acercaba la modernidad.
Pues citamos la dichosa "Conferencia" porque entendemos que la próxima e inminente revolución que al parecer "PODEMOS" confirmar, se anuncia, en esencia, como comunista. Eso es: "cien años no es ná".
 Quienes militamos en el "Comunismo", cuando entonces, cuando el "Régimen", recordamos con la más absoluta claridad que a pesar del coraje y entereza moral más admirables de miles y miles de militantes de base e incluso de algunos dirigentes; la inexistencia de democracia real y el exceso de adoctrinamiento -de manipulación, en realidad- son la explicación perfecta de esos tres o cuarto fracasos...históricos.
En realidad ocurría, una y otra vez, que los dirigentes respectivos confundían el gato con la liebre:
que si los impuestos del té, que si la cabeza de María Atonietta o de algunos aristócratas de más, o la apropiación de plusvalías del proletariado. Pues no, no era eso, era...la errada idea de la condición humana. Desde nuestra emergencia de la naturaleza, del mundo animal, el ser libres -"sin que ningún hombre o grupo de hombres me impidan hacer lo que yo podría hacer"(1)- es el verdadero motor, el impulso más potente, en la puesta en sociedad de los humanos, es...liberarse de la condición animal, de no ser como las bestias, de otros humanos.

"Y AL CABO DE UNA GENERACIÓN ESE ERROR CONSTITUYÓ EL FRACASO DE ESAS REVOLUCIONES"
Por eso, mañana nos ocuparemos de comentar el concepto de la libertad para Berlin...

(1) Isaiah Berlin. Ibidem


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