---------------------------------------------- 3CORTASY1LARGA

18 diciembre, 2014



NO ERAN MARXISTAS, SON MARXIANOS...

Si no le gustan estos principios, no se preocupe, tenemos otros.

...y esperemos, que a este paso no acaben en MARCIANOS.
Estupefacción, nos produce su viaje a ninguna parte, su deriva ideológica. Aparecieron en el caldo primordial de indignación, que liberó el absceso del 15-M, dejando al descubierto el posicionamiento negativo y de rechazo al sistema, de esa cuarta parte -nada menos- de la sociedad, que era arrojada a las tinieblas exteriores del mundo donde se tenía una casa, un trabajo, incluso un negocio, además de tres comidas al día, colegio y paga -en su caso- para los chavales. Todo se lo llevó por delante el terremoto que recorrió occidente, desde Lehmann Brothers, hasta la cabeza de granito metamórfico de frau Merkel.
Eran demasiados, y su realidad, como el magma, tenía que acabar en ebullición. Así, fueron una oportunidad para  los especialistas, para los merodeadores, los oportunistas, incluso para politólogos, que son quienes mejor conocen las claves del manejo de los fenómenos políticos, digamos, subterráneos. Sólo tenían que aplicar la teorética 'grouchiana' de la 'cambiabilidad' de los principios: "... SI NO LE GUSTAN NUESTROS PRINCIPIOS, NO SE PREOCUPE, TENEMOS OTROS". (Groucho Marx -que no era un político-, era un cómico que en ocasiones, hacía el payaso).

Entonces, comenzó ese viaje a ninguna parte: asimilando el primer magma puro de los antisistemas, que ya un poco menos crítico, viraron en anarquismo de toda la vida, eso sí, un poco troskista; no hacían ascos a los separatismos, ni a los delirios tropicales o caribeños; pasaron por encima de, que cien años de comunismos, si bien resolvieron la injusticia de una acumulación excesiva, injusta e injustificable de capital (Vide, Thomas Piketty), acabaron en un desastre político y social, histórico: desconocedores de la real condición humana, que llegó a locuras como los Jemeres, o a los finales especialmente trágicos de Poulantzas o Althusser. El Materialismo histórico o dialéctico, tanto da, desconocieron o no contaron con la condición humana; se equivocaron en el papel de vanguardia dirigista del partido, según el leninismo. Fracasaron, en suma, porque no entendieron que la democracia tiene que ser deliberativa, en esencia, y que no cabe ninguna excusa o coartada para el conflicto entre el socialismo y las libertades y derechos humanos, so riesgo, de alimentar el totalitarismo (Vide: Hannah Arendt e Isaiah Berlin).

Aquellos polvos, trajeron estos lodos, que siguieron enfriando el ardor magmático y revolucionario, lo cual, piratearon -sin ningún pudor- el ideario básico de Izquierda desUnida, desbordada por semejante ola piroplástica de 'indignación'. Y ahora, finalmente, preparan el asalto a los cuarteles ideológicos -a lo que quede del programa- de la, a su entender, magra socialdemocracia hispana. ¡Qué dios nos coja confesados!

Sin embargo, y siguiendo algunas ideas, tan certeras, como las de Daniel Innerarity: el movimiento de los indignados, no sería revolucionario, en realidad, lo que pretende es estimular a la opinión pública. Pero -una parte-, los antisistemas, no lo entienden así, su pulsión personal básica es destruir, es negativa. No entienden que en la sociedad se están produciendo cambios, avances, innovación, constantemente; aunque en la política haya una imagen de 'paralización y de rutina'. De manera, que no acabaremos de tener una sociedad democrática madura, hasta que no seamos capaces de entender la complejidad del mundo real en el que estamos.
La democracia, pues, ha de ser entendida como una tensión dialéctica, entre las instituciones y la 'calle', pero en este momento no se produce cambio, avance institucional, sino estancamiento. Y en ese punto, conviene tener claro que la cuestión "NO ES "que la calle es mejor que las instituciones". No  tenerlo en cuenta, en un país con la historia de discordias y guerras civiles como el nuestro, sería un error trágico.
Además de aventureros, logreros y  populistas varios; en este país, sigue habiendo emprendedores, gentes que trabajan, que se dedican al estudio, trabajadores autónomos, que construyen país; los antisistemas lo destruyen.

La actividad política democrática puede ser una actividad decepcionante, nunca consigue 'del todo' lo que persigue, pero en el 'mundo real' es el mejor medio, el menos malo, para responder a la frustración y decepciones colectivas. El sistema de "representación", ahora tan criticado por los oportunistas de nueva casta, es inevitable como mediación de la voluntad popular: nunca podrá ser sustituido por la democracia horizontal o de base, que cuando toca poder, lo primero que hace es reificar la representación en un...Pablo Iglesias, cualquiera.













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