---------------------------------------------- 3CORTASY1LARGA

26 noviembre, 2014



EN DÍAS COMO HOY...

...cuando el temporal rebasa la Sierra, que se levanta más arriba de mi casa, uno se siente embargar por la melancolía: el Guadarrama, cual gigante ciclópeo, estará durante días vomitando nubes, agua, frío y nieve, hasta que se vuelvan hielo; entonces, la vida se dormirá, y los serranos harán uso y acopio de bufandas, botas y toda prenda de abrigo*. Al menos, hubo un tiempo que fue así. Eso es la melancolía: recordar la presencia de ese tiempo, al amor de la lumbre, y con la leñera llena. Los castellanos de antaño, los que, escasamente, alcancé a conocer por Rascafría, por la tierra amurallada de Buitrago  o en las horcajadas de Somosierra; entonces, se pegaban a la tierra, resguardaban sus ganados en las majadas, en las que los nuevos domingueros adivinábamos la vida a través de aquel tenue hilillo de humo, que desleían las viejas chimeneas de sus casa piedra. Más tarde, en el chiscón de la aldehuela, un vinillo con los lugariegos, con unos humildes torreznos y, si acaso, un frugal queso, seguramente del lugar. Finalmente, ya empapados de melancolía, dejábamos sierra y serranos, camino de los madriles, en fila india: aún no habían llegado de las autopistas.
Aquel mundo, borrado por la emigración, los planes urbanísticos, polígonos, canalizaciones, y que se yo, cuántas modernidades más; fue cazado, contado, por uno de los más sobresalientes de la novela social: Jesús Martín Santos, compañero de generación, nada menos que de Ferlosio y el hoy celebrado Goytisolo.
Martín Santos -entre otras literaturas- nos dejó una genialidad: "La que no tiene nombre", dos historias paralelas en el tiempo, en unas alzadas frías, más arriba aún de esta Castilla; en los montes de León, buscando las Asturias.
Es una "historia", como un fondo, sobre el que se sitúa el acontecer en un doble tiempo, y un espacio; que sirven para recrear la vida, el transcurrir. De modo, diríamos, heideggeriano. Ese transcurrir, devenir, es el que trata de fijar, por un momento, a través del lenguaje, que así no constituirá un elemento estético. No. Servirá -pues-, para recuperar la memoria colectiva. La de un tiempo que, Martín Santos resistía  a dejar que se perdiese en la tremenda tristura y mudez de aquel tiempo de silencio,




*No quiero recordar como lo resolvemos ahora, me estropearía la ensoñación. Además, todos sabemos como hacerlo. Y dios nos libre de la pobreza energética, injusticia contra la que conviene rebelarse por cualquier modo.

0 comentarios:

Publicar un comentario